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Chuparse el Dedo y sus efectos.

Como padre, debes estar familiarizado con el desagradable hábito que algunos niños tienen de chuparse los dedos.

Lo que comienza como un tierno mecanismo de confort para los bebés, puede convertirse posteriormente en un serio problema dental. De acuerdo a la Academia Americana de Odontología Pediátrica, con el tiempo chuparse el dedo puede causar presión excesiva en el maxilar y en el paladar. Esto estrecha el maxilar superior causando finalmente que los dientes del niño crezcan de forma inadecuada. Esto puede causar dificultades en el habla como lo son cecear y la inhabilidad de pronunciar palabras correctamente. Otras complicaciones comunes son la mordida cruzada o el paladar hendido. Usualmente los niños dejan de chuparse el dedo entre los 2 y 4 años. Si ellos no se detienen o te encuentras preocupado por el mal hábito de tu hijo, ven a Sonrident y nosotros te brindaremos la ayuda necesaria para evitar que desemboque en una complicación dental.


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